Como futuro uso de lo que fue en Zamora el Banco de España se ha propuesto de todo en estos últimos tiempos, desde un disparatado museo de Semana Santa, que se ubicaría en el peor emplazamiento posible, a un utópico museo de la industria —¿de qué industria?— pasando por otras iniciativas tan inadecuadas como el museo de León Felipe o centro de interpretación de la Vía de la Plata, hasta llegar a sonar como sede provincial del INSS que es lo que acabará siendo, seguramente, dado que el edificio es patrimonio de la Administración del Estado. Y ahora, el PSOE local anuncia que en el próximo pleno del Ayuntamiento de la capital presentará una moción pidiendo que el antiguo y cerrado Banco pase a albergar de modo definitivo y como museo las esculturas de Baltasar Lobo.
Es una buena idea, aunque en realidad no es nueva ni mucho menos pues ha sido apuntada y descartada ya una serie de veces con anterioridad. Cuando durante años, que aquí las cosas propias siempre van muy despacio aunque luego se exija urgencia a los demás, se discutió el lugar idóneo para instalar el museo dedicado al legado del genial artista zamorano, se barajaron diversas ubicaciones hasta dar con el Castillo que acabó pareciendo a la mayoría un buen sitio, y más cuando se conoció el proyecto del arquitecto Rafael Moneo. Tal vez no anduvieron entonces muy finos los representantes municipales, como no lo han estado al llevarse el centro de congresos a la Universidad Laboral teniendo el «Ramos Carrión» en pleno corazón del centro monumental de la ciudad, pero esa fue la decisión adoptada y en ella se lleva ya una serie de años y una serie de vicisitudes, aunque dados los acontecimientos producidos la realidad se encuentra lejos de las previsiones y las dudas sobre el remate final del museo están ya en la mente de buena parte de los zamoranos.
La cuestión es que las obras realizadas en el Castillo han ido abriendo sobre la marcha unas nuevas perspectivas, muy interesantes, y por las que se ha apostado, hasta el punto de que ni la histórica fortaleza ni el entorno parecen ya los mismos. Ha sido un descubrimiento importante, que pasa a incluirse en el haber de la alcaldesa de Zamora, pero que deja en el aire el museo de Lobo. Casi literalmente, porque las esculturas, una parte de ellas, serán instaladas en la liza del Castillo, en los jardines anexos, y en la Casa de los Gigantes, alquilada a un precio exagerado —es fácil ser generoso con el dinero público—, todo ello de modo provisional pero que puede convertirse en definitivo o casi. Ante lo cual, el grupo municipal del PSOE alega que en el escenario previsto sólo se va a exhibir la décima parte del cuantioso legado artístico, por lo que hay que tratar de dar una resolución definitiva a la situación planteada.
Realmente, el Banco de España sería un lugar magnífico para el museo de Lobo, por su situación en el ensanche zamorano, acorde con la modernidad de las esculturas lo mismo que el propio edificio, en cuya adecuación es posible que no hubiese que invertir tanto y con tan largo plazo de obras. En una punta y otra de Zamora tanto el Castillo como el museo de Lobo serían dos distintos reclamos turísticos.
Fuente/laopiniondezamora.es/